Vicente Agulleiro Aguilera

Zaragoza 1945 – València 2008

Nacido accidentalmente en Zaragoza, pronto se traslada a Valencia, donde transcurre su infancia y adolescencja. Aquí cursa estudios de Artes y Oficios y pronto pasa a· ejercer de aprendiz de Regino Mas, cuando éste ya se halla retirado de toda actividad fa. llera. Sin embargo es Vicente Luna su auténtico maes­tro. Con él colabora a lo largo de nueve años y aprende a aplicar sus conocimientos al terreno del arte efíme­ro. Imbuído del estilo clásico que caracteriza la pro­ducción de sus preceptores comienza su trayectoria de forma independiente en 1968 con la falla Visita­ción-Orihuela («Aigua per als patos»). A mediados de los años 70, cuando ya ha afianzado un estilo perso­nal comienza su escalada de éxitos al conseguir sus primeros premios con: «El sexo», «El color según el cristal» (Sueca – Literato Azorín, 1976 y 1977) y «La suerte y la fortuna» (Zapadores – V. Lleó, 1977). En 1978 debuta en la Sección Especial construyendo pa­ra la PI. Na Jordana «Pas al progrés»; no obstante, es en la década de los 80 cuando se convierte en el artista más premiado del momento al acaparar un to­tal de cinco primeros premios de todas las categorías.

Agulleiro es un gran conocedor de la tradición fallera y ello le aporta el bagaje necesarío como para ofrecer versiones propias de los más célebres catafal­cos de la historia de las Fallas, que en ocasiones in­cluso superan el original. Su admiración por Cortina y Regino, aunque de forma indirecta se hace patente en: «Els jocs» (PI. Na Jordana, 1980), «Les quatre es­tacions» (PI. Pilar, 1988) y «La Creació» (PI. Pilar, 1987). La austeridad de su modelado unida a un co­lorido suave («Me gusta emplear un colorido neutro, que no·hiera a la vista, que resulte agradable») defi­nen un estilo que no por ello renuncia a la conven­cional ampulosidad barroca tan arraigada en las fa­llas («Las incorporaciones modernistas que he queri­do introducir en las fallas no han sido nunca comprendidas y aunque me gustaría hacer algo más vanguardista, me debo a quienes mantienen mi tra­bajo».).

Cabe destacar su labor en pos de la recuperación del movimiento de los ninots, actividad que empren­de asociado a Rafael Gallent, mecánico que al igual que los artistas Vicente Lorenzo, José Soriano, Julián Almirante, Roberto Martí, etc., ha formado parte es­porádicamente de su equipo de realización.

Su factura personal y su calidad de ejecución se manifiestan en sus numerosos grupos indultados del fuego: «Artista i aprenent» (PI. Na Jordana, 1979), «La dama del columpi» (Zapadores – V. Lleó, 1983, 1984, 1985 y 1989).