Ricardo Rubert

RICARDO RUBERT ANDRÉS
Burjassot (Valencia), 1923

Cursa estudios en la Escuela Superior de Bellas Ar­tes de San Carlos a la vez que se inicia profesionalmente como aprendiz de Ramón Andrés Cabrelles y Pedro Gui­llem Viguer que le instruyen en el dominio de las técni­cas de la pintura mural y en el arte decorativo. Más tar­de, asociado a Enrique Vidal Moreno entra a formar parte del grupo de pintores-escenógrafos de la compañía tea­tral de Enrique Rambal, comenzando a familiarizarse con la ambientación escénica. Con posterioridad ejerce de ayu­dante del pintor-decorador Enrique Guillot Bu lis, siendo no obstante Fernando Guillot el artista que le adiestra en el proceso artesanal de la construcción de fallas. Tras realizar un sinfín de fallas infantiles decide enfrentarse personalmente a los grandes volúmenes de cartón-piedra y así en 1948 construye su primera falla (PI. Jesús: «To­do por las nubes»).

La primera fase de su producción (1948-1957) se ins­cribe dentro del convencionalismo morfológico y argu­mental al que se supeditan las fallas de la posguerra, siendo claro el predominio de asuntos de índole local. De 1957 a 1960 sin apartarse de la figuración comienza a experi­mentar con el equilibrio elaborando arriesgados catafal­cos con remates estructurados en torno a armazones in­ternos en forma de pirámide invertida («Estampes ver­melles», Mar-Comedias 1959; «El món está desquiciat», Cádiz-Denia 1960). Sin embargo, es a partir de 1960 cuan­do sus fallas experimentan· un cambio drástico a nivel te­mático y formal. El mimetismo es reemplazado por la abs­tracción y los temas se vuelven profundos y alegóricos para conseguir mayor transcendencia. Es esta una etapa de profunda investigación donde el artista concentra la sátira en la más esquemática y estilizada representación plástica, valiéndose de materiales ajenos hasta la fecha a la construcción de fallas. Rubert juega, además, con la luz y el espacio, oradando el cuerpo central de sus «fa­llas desintegradas». En esta línea construye para la PI. del Mercado Central «Gepes acabaes d’eixir de l’ou» y «Abre genealógic de la porn (1961 y 1962) y para la PI. del Cau­dillo: «Nuevo caballo de Troya» y «Pese a tantos» (1963 y 1964) que son, sin duda, sus obras más significativas.

Retirado de toda actividad fallera a partir de 1965 ejerce como ambientador cinematográfico («Doctor Zhi­vago», «Nicolás y Alejandra», «El Surn, etc.), decorador de salas de fiesta y cafeterías madrileñas y publicista, abor­dando también la realización de figuras y construcciones efímeras para parques de atracciones.