Alfredo Ruiz Ferrer

Alfredo Ruiz Ferrer

Valencia 1944

En 1958 inicia su formación fallera en el taller de Bias Soler, complementándola con sus estudios en la Escuela Su­perior de Artes y Oficios de Valencia. Con una previa expe­riencia adquirida, colabora con prestigiosos artesanos como A. Ferrer, J. Huerta o M. Giménez Monfort, hasta que en 1968 debuta como artista de fallas infantiles con el catafal­co para la comisión Salvador-Trinitarios que le reporta el pri­mero de sus cuatro primeros premios de todas las categorías (1968, 1969, 1972 y 1973) en esta modalidad, en la que des­taca sobre todo por potenciar un aumento en las proporcio­nes habituales de las figurillas del repié. En 1970 con «Salvajadas» (Trinidad-Alboraya), falla con la que debe superar la prueba práctica que le acredite como artista fallero consigue el primer premiso de la Sección Pri­mera A, que obtendría de nuevo dos años más tarde con «A base de gorra» (Montortal-Torrefiel).

Coincidiendo con el auge de la caricatura, desde estos primeros momentos sienta las bases que caracterizan el estilo de su primera etapa: una plás­tica estilizada y elegante, sabiamente armonizada por una paleta que huye de toda estridencia y que conecta directa­mente con las preferencias del público, como prueban sus grupos: «pescador actualitzat», «hippies» y «gos rodamón», indultados consecutivamente del fuego entre 1970 y 1972. Esta escalada de éxitos le permite construir su primera falla de Especial en 1973 para la comisión PI. del Pilar, a lña que reporta el primer premio un año más tarde con «Temptació».

Su producción experimenta un giro radical des­de 1980 con «Naturalesa morta», catafalco para la PI. del Pilar que supone un claro atentado contra la obsoleta estéti­ca fallera. El carácter revulsivo que el artista pretende trans­mitir a través de su obra quedo corraborado en el hecho de exhibir en la Exposición del Ninot la figura seleccionada de esta falla, éompletamente de espaldas· al espectador. Desde estos momentos la síntesis y la depuración for­mal caracterizan sus eclécticas y originales fallas que se ven influidas a la par por el cómic, el Déco y la vanguardia y buscan la participación directa del público en su interpreta­ción. Destaca también su labor como escultor para la em­presa Porcelanas Lladró, así como para otros conocidos co­legas de profesión.